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Revista solo cultural |
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A propósito del tema sobre la inspiración, desarrollado en este número de nuestra revista Serendipia en Morelia, la portada de este número es obra de nuestra entrañable AMIGA Y COLABORADORA Juanita de Samayoa, y la apreciación, la simple vista de esta bella obra inspiró a nuestro Editor, de manera fugaz, como dictado por el espíritu mismo de la inspiración (ver el origen etimológico de esta palabra), el poema Tu Obra, que se edita en este mismo número. He aquí un ejemplo claro de una forma de inspiración como se desarrolló en el editorial ya mencionado. Los autores de las obras publicados en Serendipia en Morelia reservan todos los derechos de su obra. Para usos nocomerciales, haga el favor de citarnos. Directorio Alfonso Acosta Escobedo Dirección General Colaboradores Permanentes: Alejandro Cervantes Avilés Juana López de Samayoa Cedro Matyola Joel M. López Jaimes Yeudiel Alejandro Acosta Domicilio: Galeana 565-4 58000 Morelia, Michoacán Tel. cel. 44 31 61 87 48 Sitio web: www.serendipiaenmorelia.com Dirección
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-Rescate
emocional- LA QUINTAESENCIAL PRESENCIA Y PRIMER MARTIR DEL ROCK: BUDDY HOLLY CUMPLE MEDIO SIGLO LA LEYENDA DE UNO DE LOS MAXIMOS PIONEROS DEL GÉNERO ROCK Por Alejandro Cervantes
Avilés “The Day The
Music Died…” De la
canción American Pie (1971) Don McLean
omo es de conocimiento universal y de dominio público, la creación del Rock and Roll es una absoluta y auténtica Opus Nigrum (Obra Negra). Por lo mismo, no es exagerada la sentencia del integrante de los afamados Rolling Stones, el “incombustible” Mick Jagger, cuando expresó que, parte de la historia del rock, fue creada cuando la mayoría de músicos blancos saquearon y recrearon el acervo musical creado por los excelsos cantautores de origen afro americano. Pero, en honor a la verdad, entre muchos artistas de color, también existieron talentosos músicos blancos que contribuyeron en igual medida a consolidar este joven género del arte universal. No es gratuito que el grupo del citado vocalista inglés, entre sus influencias tenga a un inolvidable cantautor tejano cuyo nombre para la posteridad fue el de Buddy Holly (otras asociaciones como: The Beatles, Freddie and The Dreamers, Gerry and The Pacemakers, Blind Faith, Santana, entre muchos otros también grabaron canciones del recordado autor). Dicho personaje, por mérito propio, se ha convertido con el paso de los años, en una de las grandes influencias del género, y su propuesta ha sido recreada por grupos de varias generaciones a lo largo de cinco décadas; mismas que al inicio del pasado mes de febrero, completó la ausencia física y que de manera inevitable, viene a la memoria de miles de admiradores, en toda la redondez de este orbe, el recuerdo del influyente personaje que falleciera trágicamente en la plenitud de su vida y obra; consagrándolo como uno de los primeros mártires del género y convirtiéndolo en una figura de culto, al grado de que el día de su defunción fue considerado como el final de toda una era. Con tal pretexto a continuación una mínima semblanza del influyente guitarrista y compositor. Charles Hardin Holley nació el 7 de septiembre de 1936, en Lubbock, Texas. Fue el cuarto hijo de un conservador matrimonio bautista integrado por Lawrence y Ella Holley, pareja que cultivó la inquieta y pródiga simiente musical en sus cuatro hijos. Desde tempana edad aprendió a tocar guitarra, banjo y violín; esto aunado a que en su hogar se contaba con una suficiente colección de discos de acetato de 78 R.P.M., entre los que se encontraban los álbumes del cantante Jimmie Rodgers y The Carter Family, sin faltar la sintonización semanal de la transmisión que se hacía en vivo desde Nashville, Tennessee, en esa catedral de la música vernácula, que es el mitológico auditorio llamado Grand Ole Opry. A los 15 años era un ejecutante consumado,
que se alimentó del blues y el country rural de su natal estado sureño.
En plena adolescencia inicia su intención de convertirse en una gran estrella y
su primer intento lo realiza con su compañero y amigo llamado Bob Montgomery,
con quien a mediados de los cincuenta, forma el dueto Buddy & Bob, su primera encarnación musical con la que inicia
la experimentación de combinar el sonido western con el blues, e imprimirle un
ritmo contagioso, el que dan a conocer por medio de una estación de radio
local, El 3 de febrero de 1959, cuando el cantante
gozaba de una estupenda reputación y fama, en el transcurso de una gira, por
motivo de la temporada invernal, en compañía de la incipiente figura musical de
origen mexicano llamado Ricardo Valenzuela, quien era mejor conocido como
Ritchie Valens (13 de mayo de 1941, Pacoima, California) y la figura de la
radio, cantante y productor discográfico Jiles P. Richardson, que era mejor
conocido como The Big Booper (24 de octubre de 1930, Sabine Pass, Texas),
sufren un mortal accidente aéreo y fallecen de manera instantánea, situación
que los convierte en leyendas inmediatas. El cine ha recreado esta trágica
situación en un par de ocasiones. La primera en la cinta dedicada a la biografía
del cantante, titulada La historia de
Buddy Holly (The Buddy Holly Story), dirigida por Steve Rash y estelarizada
por Gary Busey, encarnando de manera efectiva al ídolo en el transcurso del año
de 1978. Igualmente en el año de 1987, el cineasta chicano Luis Valdez, recrea
el incidente en el acercamiento biográfico a la figura del ya citado Ritchie
Valens, en la obra titulada “Pero febrero me hizo temblar Con cada periódico que repartía Malas noticias al pie de la puerta Ya no pude continuar No puede recordar si lloré Cuando leí sobre la novia viuda Pero algo me llegó profundamente El día en que la música murió…”
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