Serendipia en Morelia

Revista solo cultural
Editada Bimestralmente
Desde Morelia, Michoacán


Mayo 2009 No3

  • Inspiración por Alfonso Acosta Escobedo

  • Buddy Holly La quintaesencial presencia y primer martir del rock cumple medio siglo la leyenda de uno de los maximos pioneros del género rock por Alejandro Cervantes Avilés

  • Mis apuntes de teatro por Yeudiel Alejandro Acosta

  • Tu Obra por Alfonso Acosta Escobedo


A propósito del tema sobre la inspiración, desarrollado en este número de nuestra revista Serendipia en Morelia, la portada de este número es obra de nuestra entrañable AMIGA Y COLABORADORA Juanita de Samayoa, y la apreciación, la simple vista de esta bella obra inspiró a nuestro Editor, de manera fugaz, como dictado por el espíritu mismo de la inspiración (ver el origen etimológico de esta palabra), el poema Tu Obra, que se edita en este mismo número. He aquí un ejemplo claro de una forma de inspiración como se desarrolló en el editorial ya mencionado.

Los autores de las obras publicados en Serendipia en Morelia reservan todos los derechos de su obra. Para usos nocomerciales, haga el favor de citarnos.


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LA QUINTAESENCIAL PRESENCIA Y PRIMER MARTIR DEL ROCK:

BUDDY HOLLY

CUMPLE MEDIO SIGLO LA LEYENDA DE UNO DE LOS MAXIMOS PIONEROS DEL GÉNERO ROCK

Por Alejandro Cervantes Avilés

“The Day The Music Died…”

De la canción American Pie (1971)

Don McLean

C

omo es de conocimiento universal y de dominio público, la creación del Rock and Roll es una absoluta y auténtica Opus Nigrum (Obra Negra). Por lo mismo, no es exagerada la sentencia del integrante de los afamados Rolling Stones, el “incombustible” Mick Jagger, cuando expresó que, parte de la historia del rock, fue creada cuando la mayoría de músicos blancos saquearon y recrearon el acervo musical creado por los excelsos cantautores de origen afro americano. Pero, en honor a la verdad, entre muchos artistas de color, también existieron talentosos músicos blancos que contribuyeron en igual medida a consolidar este joven género del arte universal. No es gratuito que el grupo del citado vocalista inglés, entre sus influencias tenga a un inolvidable cantautor tejano cuyo nombre para la posteridad fue el de Buddy Holly (otras asociaciones como: The Beatles, Freddie and The Dreamers, Gerry and The Pacemakers, Blind Faith, Santana, entre muchos otros también grabaron canciones del recordado autor). Dicho personaje, por mérito propio, se ha convertido con el paso de los años, en una de las grandes influencias del género, y su propuesta ha sido recreada por grupos de varias generaciones a lo largo de cinco décadas; mismas que al inicio del pasado mes de febrero, completó la ausencia física y que de manera inevitable, viene a la memoria de miles de admiradores, en toda la redondez de este orbe, el recuerdo del influyente personaje que falleciera trágicamente en la plenitud de su vida y obra; consagrándolo como uno de los primeros mártires del género y convirtiéndolo en una figura de culto, al grado de que el día de su defunción fue considerado como el final de toda una era. Con tal pretexto a continuación una mínima semblanza del influyente guitarrista y compositor.

Charles Hardin Holley nació el 7 de septiembre de 1936, en Lubbock, Texas. Fue el cuarto hijo de un conservador matrimonio bautista integrado por Lawrence y Ella Holley, pareja que cultivó la inquieta y pródiga simiente musical en sus cuatro hijos. Desde tempana edad aprendió a tocar guitarra, banjo y violín; esto aunado a que en su hogar se contaba con una suficiente colección de discos de acetato de 78 R.P.M., entre los que se encontraban los álbumes del cantante Jimmie Rodgers y The Carter Family, sin faltar la sintonización semanal de la transmisión que se hacía en vivo desde Nashville, Tennessee, en esa catedral de la música vernácula, que es el mitológico auditorio llamado Grand Ole Opry.

A los 15 años era un ejecutante consumado, que se alimentó del blues y el country rural de su natal estado sureño. En plena adolescencia inicia su intención de convertirse en una gran estrella y su primer intento lo realiza con su compañero y amigo llamado Bob Montgomery, con quien a mediados de los cincuenta, forma el dueto Buddy & Bob, su primera encarnación musical con la que inicia la experimentación de combinar el sonido western con el blues, e imprimirle un ritmo contagioso, el que dan a conocer por medio de una estación de radio local, la KADV, que apoyaba a los jóvenes y desconocidos talentos. Por esos días el joven Budy, se impresiona con un cantante contemporáneo, que inicia una serie de presentaciones en vivo por esos lugares, llamado Elvis Presley, quien bajo el manejo del brillante productor Sam Phillips, graba algunas piezas que se acercaban al deseo musical del joven tejano; y ese encuentro con la música del cantante de Memphis, sella su estilo y destino. Eventualmente se separa de su amigo Bob, quien no le puede seguir el paso y se asocia con los músicos: el bajista Larry Welborn, el baterista Jerry Allison y el guitarrista Sonny Curtis, para formar la primera alineación del conjunto que será conocido como The Crickets (Los grillos), al cual, posteriormente se le sumaran los talentos de Nikki Sullivan, Joe Mauldin, Tommy Allsup y Waylon Jennings. Es entonces, cuando el joven conjunto conoce al productor Owen Bradley, quien gestiona un contrato para que el sello Decca, imprima el material de los jóvenes y en enero de 1956, en el granero del productor, que es improvisado como estudio de grabación, se realizan algunas piezas que son el principio de una vertiginosa carrera que solo duró 18 meses. El 26 de enero de 1956, Holly graba las canciones Blue Days y Love Me, que son lanzadas el 16 de abril de ese año por Decca. Meses más tarde el conjunto ingresa a grabar un tema inspirado por la recia presencia del eterno vaquero del cine hollywoodense, John Wayne, quien por esos días estrenaba una cinta que se tituló en español: Más corazón que odio (The Searchers), cinta en donde el personaje llamado Ethan Edwards, expresaba la esperanzadora y legendaria frase: “Ese será el día” (That’ll Be The Day), que Holly concretó en un rítmico himno que llegó a los primeros lugares de popularidad a mediados de 1957. De tal forma que con temas como: Words of Love, Not Fade Away, Everyday, Oh Boy!, Peggy Sue, Maybe Baby, Rave On, Well…All Right, True Love Ways, Raining In My Heart, entre otros, el cantante y su grupo trascienden a la fama nacional y posteriormente, por vía de la desgracia, a la fama mundial.

El 3 de febrero de 1959, cuando el cantante gozaba de una estupenda reputación y fama, en el transcurso de una gira, por motivo de la temporada invernal, en compañía de la incipiente figura musical de origen mexicano llamado Ricardo Valenzuela, quien era mejor conocido como Ritchie Valens (13 de mayo de 1941, Pacoima, California) y la figura de la radio, cantante y productor discográfico Jiles P. Richardson, que era mejor conocido como The Big Booper (24 de octubre de 1930, Sabine Pass, Texas), sufren un mortal accidente aéreo y fallecen de manera instantánea, situación que los convierte en leyendas inmediatas. El cine ha recreado esta trágica situación en un par de ocasiones. La primera en la cinta dedicada a la biografía del cantante, titulada La historia de Buddy Holly (The Buddy Holly Story), dirigida por Steve Rash y estelarizada por Gary Busey, encarnando de manera efectiva al ídolo en el transcurso del año de 1978. Igualmente en el año de 1987, el cineasta chicano Luis Valdez, recrea el incidente en el acercamiento biográfico a la figura del ya citado Ritchie Valens, en la obra titulada La Bamba. Es de esta forma que a raíz de su trágica y prematura muerte, el público sigue evocando al cantante, quien de manera unánime recibió el mejor homenaje con la sentida oda que le dedicó uno de los corazones que tocó con su música. En el año de 1971, el cantautor Don McLean (2 de octubre de 1945, New Rochelle, N.Y., el mismo que fuera señalado por la cantante Roberta Flack como el individuo que la estaba “matando suavemente con su canción”), da a conocer su canción American Pie (El pastelillo americano), que en una de sus estrofas menciona lo siguiente, en relación con el fallecimiento de la estrella tejana y la conmoción que provoca su triste final, sinceros versos que se convierten en un imperecedero homenaje y una contundente elegía que dice:

“Pero febrero me hizo temblar

Con cada periódico que repartía

Malas noticias al pie de la puerta

Ya no pude continuar

No puede recordar si lloré

Cuando leí sobre la novia viuda

Pero algo me llegó profundamente

El día en que la música murió…”

http://www.buddyhollylives.info/mediac/450_0/media/Buddy$20Holly$20Grave$202002.JPG